"Palabras para Enseñar y Aprender". "Lenguaje y Literatura"

martes, 14 de octubre de 2025

Artículo Educativo N°10

"Los Diferentes Trastornos del Lenguaje".

(Inspirado en la línea pedagógica de Orientación Andújar)

El lenguaje es una de las herramientas más poderosas que posee el ser humano para comunicarse, aprender y construir su identidad. En la infancia, su desarrollo adecuado permite al niño expresar sus emociones, comprender el mundo y establecer vínculos afectivos y sociales. Sin embargo, no todos los niños siguen el mismo ritmo, y en algunos casos pueden aparecer trastornos del lenguaje que requieren atención temprana y orientación profesional.

A continuación, presentamos una guía práctica sobre los principales trastornos del lenguaje en niños, sus características y orientaciones básicas para padres y educadores.


🔹 1. Trastorno del lenguaje expresivo

Los niños con este trastorno comprenden lo que se les dice, pero tienen dificultades para expresarse oralmente.
Pueden usar oraciones cortas, omitir palabras o tener un vocabulario limitado.

Ejemplo:
Un niño de seis años que entiende instrucciones como “pon los zapatos en el clóset”, pero al hablar dice “zapatos ahí”.

Orientación Andújar:

  • Estimular el habla con canciones, juegos de rimas y cuentos breves.

  • No corregir de manera directa, sino reformular la frase correctamente.

  • Reforzar la confianza y evitar comparaciones con otros niños.


🔹 2. Trastorno del lenguaje receptivo

Aquí, el niño tiene dificultades para comprender el lenguaje hablado.
Puede parecer distraído o no responder a lo que se le dice, aunque su audición sea normal.

Ejemplo:
Cuando se le pide “tráeme tu cuaderno azul”, puede traer cualquier otro objeto.

Orientación Andújar:

  • Usar frases cortas y claras.

  • Acompañar las palabras con gestos o imágenes.

  • Repetir y reforzar instrucciones de forma visual o práctica.


🔹 3. Trastorno mixto del lenguaje (receptivo-expresivo)

En este caso, hay dificultades tanto para comprender como para expresarse.
Suele manifestarse desde los primeros años y puede afectar el aprendizaje escolar.

Orientación Andújar:

  • Trabajar con pictogramas y apoyos visuales.

  • Establecer rutinas y contextos predecibles.

  • Mantener una comunicación afectiva, pausada y cercana.


🔹 4. Trastorno fonológico o dislalia

El niño tiene problemas para pronunciar ciertos sonidos correctamente.
Por ejemplo, sustituye la “r” por la “l” o la “t” por la “k”.
Este trastorno es común en la etapa preescolar, pero si persiste después de los 5 años debe tratarse.

Orientación Andújar:

  • Realizar juegos con sonidos (soplar, inflar, repetir sílabas).

  • Practicar trabalenguas y canciones con ritmo.

  • Reforzar la articulación frente al espejo.


🔹 5. Tartamudez o disfluencia

Se caracteriza por repeticiones, bloqueos o prolongaciones involuntarias de sonidos o palabras.
A menudo aparece entre los 3 y 6 años, una etapa de gran crecimiento verbal.

Orientación Andújar:

  • No interrumpir ni completar las frases del niño.

  • Evitar presionarlo para hablar “rápido o bien”.

  • Crear un ambiente tranquilo y paciente para comunicarse.


🔹 6. Trastorno del lenguaje asociado a otras condiciones

Algunos niños presentan alteraciones del lenguaje como parte de otros cuadros, como:

  • Trastorno del espectro autista (TEA)

  • Discapacidad intelectual

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

  • Trastornos neurológicos o auditivos

Orientación Andújar:

  • Aplicar estrategias de comunicación aumentativa o alternativa (pictogramas, gestos, tableros).

  • Trabajar junto al equipo interdisciplinario (fonoaudiólogo, psicopedagogo, docente de apoyo).

  • Reforzar la empatía y la comprensión familiar.


🌼 Conclusión

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, y los trastornos del lenguaje no deben verse como limitaciones, sino como oportunidades para acompañar mejor su crecimiento.
La detección temprana y el trabajo conjunto entre familia, escuela y especialistas son fundamentales para lograr avances significativos.

Como dice la filosofía de Orientación Andújar:

“La mejor herramienta educativa es la comprensión amorosa del proceso del niño.”

 


 Llamado a la acción:

Si deseas aprender español con propósito, mejorar tu comunicación o fortalecer tu expresión escrita, te invito a hacerlo conmigo. No se trata solo de hablar bien, sino de descubrir lo mejor de ti a través de las palabras.

Contáctame y hagamos del aprendizaje una experiencia significativa.
(Clases virtuales y presenciales – Niños y adultos)

“Atrévete a aprender desde el corazón: cada palabra nueva puede ser el inicio de una nueva historia contigo como protagonista.”

Contáctame y hagamos del aprendizaje una experiencia significativa.
(Clases virtuales y presenciales – Niños y adultos)

✍️ Juan Francisco Leyton Chandia

Licenciado en Educación y Especialista en Lengua Castellana
Teléfono y WhatsApp: +57 300 2587 933
✉️ Correo: docente9cdlm@gmail.com

 

viernes, 10 de octubre de 2025

Artículo Educativo N°9

 "Errores Comunes en la Escritura" 

Cómo Corregirlos:

 La escritura, más que una técnica, es una manifestación del pensamiento y de la cultura. A través de ella se mide no solo la competencia lingüística de un individuo, sino también su capacidad de organizar ideas, de expresarse con claridad y de respetar a quien lo lee.
En tiempos en que la prisa y la comunicación instantánea dominan la vida cotidiana, escribir correctamente se ha vuelto un acto de resistencia intelectual. La ortografía, la puntuación y la coherencia parecen detalles menores, pero son el fundamento de toda comunicación eficaz y respetuosa.

Educar en la buena escritura, por tanto, es educar en el pensamiento ordenado, en la escucha del propio discurso y en la responsabilidad del decir. No se trata únicamente de normas gramaticales, sino de formar conciencia sobre la palabra como herramienta de comprensión y convivencia.


1. Escribir no es transcribir

Una confusión común en la escuela es pensar que escribir consiste simplemente en pasar ideas al papel o en copiar frases de un modelo. Sin embargo, la escritura verdadera comienza cuando el pensamiento se enfrenta a la página en blanco.
El estudiante que escribe debe pensar lo que quiere decir, elegir las palabras adecuadas y decidir cómo ordenarlas. Este proceso, complejo y creativo, desarrolla la mente tanto como cualquier otra disciplina del conocimiento.

Por eso, la escritura no puede enseñarse desde la repetición mecánica, sino desde la reflexión y la intencionalidad. Cada palabra debe tener un propósito, cada frase debe contribuir a un sentido.
La escuela, en este aspecto, tiene la misión de enseñar a pensar escribiendo y a escribir pensando, un principio que parece simple, pero que transforma radicalmente la enseñanza del lenguaje.


2. Los errores más frecuentes en la escritura

A continuación se destacan algunos errores comunes, observados tanto en la educación básica como en la media, junto con su interpretación pedagógica:

a) La omisión o exceso de signos de puntuación.
Una coma fuera de lugar puede cambiar el sentido de una frase. Muchos estudiantes escriben sin puntos, sin pausas o con signos usados al azar. Esto revela una falta de comprensión de la estructura lógica del discurso. Enseñar a puntuar es enseñar a pensar en los límites de las ideas y en las relaciones entre ellas.

b) Las confusiones ortográficas.
Errores como escribir “haiga” por “haya”, o “hicistes” por “hiciste”, no deben verse solo como fallas de memoria, sino como señales de desconocimiento del sistema de la lengua. La ortografía no es un adorno: es la norma que garantiza la inteligibilidad entre hablantes.

c) El abuso de muletillas, repeticiones y palabras vacías.

Frases como “o sea”, “entonces”, “como que”, “digamos” o “pues” empobrecen la expresión cuando se usan sin control. El docente debe enseñar al estudiante a depurar su discurso, sustituyendo la redundancia por precisión y variedad.

d) La falta de cohesión textual.
Muchos textos carecen de conexión entre oraciones. Las ideas se presentan sin un hilo conductor, lo que impide al lector seguir el razonamiento. Para corregir esto, conviene enseñar a usar conectores lógicos (“por tanto”, “sin embargo”, “además”) y a planificar la estructura antes de escribir.

e) El descuido en la presentación.
La ortografía visual —espacios, márgenes, caligrafía, limpieza del texto— también comunica. Un texto descuidado revela desinterés y resta autoridad a quien escribe. Escribir con orden es también una forma de respeto hacia la palabra y el lector.


3. Cómo enseñar a escribir mejor: la corrección como aprendizaje

Corregir no debe entenderse como un castigo ni como un ejercicio de señalamiento. La corrección es una etapa fundamental del proceso de escritura, donde el estudiante aprende a mirar críticamente su propio texto y a comprender cómo mejorar.

Algunas estrategias pedagógicas efectivas incluyen:

  • La revisión en voz alta: al leer lo que se ha escrito, el oído detecta incongruencias que el ojo no ve.

  • El uso de borradores: escribir, revisar y reescribir ayuda a comprender que el texto no nace perfecto, sino que se construye.

  • La retroalimentación positiva: el maestro debe destacar los aciertos junto con los errores, para fomentar confianza y conciencia del progreso.

  • El trabajo en pares: leer y comentar los textos de otros permite aprender a valorar la claridad, la coherencia y la corrección.

  • La reflexión metalingüística: enseñar al estudiante a preguntarse por qué una forma es correcta o incorrecta, en lugar de solo memorizar reglas.

El objetivo no es tener un texto sin errores, sino formar un pensamiento ordenado que se exprese con rigor y sensibilidad.


4. La escritura como reflejo del pensamiento y del carácter

La manera en que una persona escribe dice mucho sobre su forma de pensar y de relacionarse con el mundo.
Una escritura confusa suele ser reflejo de ideas confusas; una escritura clara revela un pensamiento estructurado. Por eso, escribir bien no solo mejora la comunicación, sino también la forma de razonar.

En el aula, el maestro puede aprovechar la escritura como una herramienta para la formación moral y ciudadana.
La precisión en el lenguaje enseña respeto por la verdad; la coherencia enseña honestidad intelectual; la ortografía enseña disciplina.
De este modo, la escritura deja de ser un ejercicio escolar y se convierte en una práctica de autoconocimiento y de ética del decir.


5. El papel del maestro y la cultura escrita

El docente de Lenguaje es mucho más que un transmisor de normas: es un formador de conciencia lingüística. Su tarea consiste en crear un ambiente donde escribir bien sea un placer y no una obligación.
Leer en clase, comentar textos, escribir cartas, diarios o crónicas son ejercicios que devuelven la vitalidad a la palabra.

Además, en una sociedad saturada de mensajes breves y superficiales, la escuela debe ser el espacio donde la escritura recupere su profundidad. Escribir bien no es solo comunicar: es pensar con nobleza y rigor.

El maestro que corrige, guía y orienta en la escritura está cultivando en sus estudiantes el respeto por la verdad y por el arte de decir con sentido.


6. Reflexión final

Los errores en la escritura no deben ser vistos como fracasos, sino como señales del camino de aprendizaje.
Cada corrección es una oportunidad de pensar mejor, de ordenar las ideas y de afinar la expresión.

Enseñar a escribir correctamente no es tarea de un día ni de un solo maestro. Es una labor compartida entre escuela, familia y sociedad.
Y en esa tarea, cada palabra bien escrita se convierte en un gesto de respeto hacia el otro y hacia uno mismo.

Porque quien aprende a escribir con precisión aprende también a pensar, a escuchar y a convivir.

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Artículo Educativo N°8


 "La importancia de la lectura comprensiva en el aprendizaje escolar"

Tipos de lectura: un análisis detallado para mejorar la comprensión -  Glifing

En la escuela contemporánea, la lectura sigue siendo el punto de partida de todo aprendizaje. Sin embargo, leer no siempre significa comprender. Muchos estudiantes logran descifrar palabras y repetir frases, pero sin captar el sentido profundo de lo que el texto propone. Comprender lo que se lee es un acto intelectual, emocional y ético, que requiere atención, razonamiento y sensibilidad.

Leer para entender y no solo para repetir

La lectura comprensiva es el puente entre el conocimiento y la reflexión. No basta con pronunciar correctamente o con leer rápido; comprender implica detenerse, interpretar, relacionar y cuestionar.
Un estudiante que comprende puede aplicar lo aprendido en contextos nuevos; quien solo memoriza, depende siempre del ejemplo dado.

En este sentido, la comprensión lectora no pertenece únicamente al área de Lenguaje. Atraviesa todas las disciplinas, pues un niño que no comprende un enunciado difícilmente resolverá un problema matemático o entenderá un fenómeno científico. Leer bien es pensar bien, y pensar bien es la base de cualquier educación verdaderamente humana.

El desafío pedagógico: enseñar a pensar con lo que se lee

La escuela moderna enfrenta un reto silencioso: el de formar lectores reflexivos en una era de pantallas rápidas y atención dispersa.
Muchos docentes se encuentran con estudiantes que “leen” sin comprender, que no logran inferir o analizar, y que se limitan a repetir lo que creen haber entendido. En esos casos, la enseñanza del lenguaje se vuelve un arte de paciencia: una tarea que exige enseñar a escuchar las palabras y a escuchar el pensamiento que hay detrás de ellas.

El trabajo del maestro consiste entonces en guiar la mirada del estudiante más allá del texto, ayudarle a descubrir lo que no está dicho, pero se sugiere.
Una pregunta bien formulada puede abrir más comprensión que una página entera explicada sin diálogo.

Estrategias para cultivar la comprensión lectora

Existen diversas estrategias que pueden ayudar a fortalecer la lectura comprensiva, tanto en la escuela como en el hogar:

  1. Leer con intención: antes de empezar, es útil saber para qué se lee. Toda lectura tiene un propósito: informarse, disfrutar, reflexionar o aprender algo nuevo.

  2. Hacer pausas y releer: comprender no ocurre a la primera mirada; requiere volver sobre lo leído, subrayar ideas clave y reflexionar sobre el sentido de cada párrafo.

  3. Dialogar con el texto: enseñar a formular preguntas, discutir significados y opinar acerca de lo leído. El texto se enriquece cuando es compartido.

  4. Relacionar la lectura con la vida: vincular los contenidos con experiencias personales, noticias, películas o situaciones cotidianas ayuda a consolidar la comprensión.

  5. Evaluar comprensiones, no repeticiones: el maestro debe valorar la interpretación, la síntesis y la opinión, más que la simple memorización.

El papel del maestro y la familia

El desarrollo de la comprensión lectora no depende solo del estudiante. El maestro, con su ejemplo, puede encender la chispa del gusto por leer. Un maestro que disfruta la lectura transmite entusiasmo, mientras que uno que la reduce a ejercicios mecánicos solo logra aburrimiento.
La familia, por su parte, cumple un rol insustituible: los niños que ven leer a sus padres o que comparten momentos de lectura en casa, crecen con una relación afectiva hacia los libros.

El hogar puede convertirse en la primera biblioteca del alma, y la escuela, en el espacio donde esa semilla crece y da fruto.

Leer para ser libres

Comprender lo que se lee es un acto de libertad. El que entiende puede elegir, discernir, cuestionar y transformar. El que no comprende depende de lo que otros le digan que piense.
Por eso, la lectura comprensiva no solo es una habilidad académica, sino un instrumento de emancipación humana. Educar en la comprensión es educar para la libertad.


Reflexión final

La lectura comprensiva no se enseña en un año ni con un solo método. Se cultiva con el ejemplo, con la constancia y con el amor por el saber.
Cada texto comprendido abre una puerta; cada puerta, un horizonte.
Y si educar es enseñar a vivir, enseñar a comprender lo leído es enseñar a pensar, sentir y convivir mejor.

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jueves, 25 de septiembre de 2025

Artículo Educativo N°7

 

"La Música Invisible de Nuestras Palabras"

 

La puntuación: un acto de cortesía y respeto

Cuando hablamos, hacemos pausas, modulamos la voz, subimos o bajamos el tono. Ese “ritmo natural” da sentido y emoción a lo que decimos. Pero cuando escribimos, ¿cómo logramos lo mismo? La respuesta está en la puntuación.

La puntuación es la música invisible de la lengua escrita: nos indica dónde respirar, cuándo detenernos y qué intención darle al mensaje. Sin ella, el texto se convierte en un camino pedregoso, difícil de recorrer. Con ella, en cambio, avanzamos seguros, con claridad y con respeto hacia quien nos lee.

Los signos que cambian todo...

Un signo mal puesto —o ausente— puede transformar por completo el sentido de una frase. Veamos algunos ejemplos:

  • La coma salvadora:
    “Vamos a comer niños”
    “Vamos a comer, niños”
    En el primer caso parece una amenaza; en el segundo, una invitación cariñosa. Una sola coma puede ser la diferencia entre horror y ternura.
  • El punto y seguido:
    “El esfuerzo trae frutos. La perseverancia asegura resultados.”
    Aquí, dos frases breves pero potentes encuentran su fuerza en la pausa del punto. Si las juntamos, perderían claridad e impacto.
  • Los signos de interrogación y exclamación:
    “¿Vienes mañana?” no es lo mismo que “Vienes mañana”.
    “¡Qué alegría verte!” tiene una intensidad distinta a “Qué alegría verte”.

En todos los casos, la puntuación no solo organiza, también enseña a convivir con el otro, porque nos ayuda a ser claros, amables y considerados con quien nos escucha o nos lee.

La puntuación como señales de convivencia...

Podemos imaginar los signos de puntuación como las señales de una carretera:

  • La coma es un semáforo en ámbar: una pausa breve que evita choques.
  • El punto es un pare obligatorio: nos da orden y descanso.
  • Los dos puntos son como abrir la puerta de casa para dar explicaciones o ejemplos.
  • Los puntos suspensivos sugieren que algo queda pendiente, como una conversación que continuará.

Así como respetamos las señales de tránsito para cuidar la vida y la convivencia en la calle, respetar la puntuación es cuidar la comprensión y la convivencia en la comunicación.

Enseñar puntuación es enseñar respeto...

La enseñanza de la puntuación no debe quedarse en repetir reglas. Es mejor mostrar cómo influye en el sentido y cómo refleja nuestra consideración hacia el otro.

Un buen ejercicio es pedir a los estudiantes que lean un párrafo sin comas y luego con comas. O mostrar dos frases casi idénticas con distinta puntuación y preguntar: ¿qué cambia en la intención?

Cuando comprendemos que los signos no son adornos, sino herramientas para pensar y convivir mejor, la puntuación deja de ser aburrida y se convierte en una aliada de la claridad y el respeto mutuo.

Reflexión final

La puntuación es un acto de cortesía hacia quien nos lee. Es la forma de decir: “Me importa que me entiendas; me importa guiarte con cuidado”.

Cada coma, cada punto, cada signo es una muestra de orden, consideración y respeto. Usarlos bien no es solo escribir correctamente: es construir puentes de comunicación donde reine la claridad y no la confusión.

En definitiva, la puntuación es un espejo de nuestra educación: así como en la vida diaria tratamos de ser amables, atentos y respetuosos, también en la escritura podemos mostrar la misma delicadeza. Porque, al final, escribir bien también es convivir mejor.

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Lenguaje Castellano y Literatura

Artículo Educativo N°23 Serie: "Educar con Sentido"

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